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Centro de adiestramiento canino el Roblezal

10 de noviembre de 2016 a las 11:05 Última respuesta: 15 de febrero de 2018 a las 20:15

Buenas!
Me gustaria dejar una opinion sobre el centro canino y residencia el Roblezal, en medina del pomar (Burgos). Quiero dejar mi opinión y experiencia para que otras personas no comentan mí mismo error, no hay mucha información ni opiniones sobre este lugar y su forma de tratar a los perros. Las pocas opiniones que hay son como muy positivas, que es maravilloso y fantástico, difiero mucho de ellas, inlcuso creo que pueden llegar a ser falsas.
Mi experiencia, lleve a mi perro cegada de que nadie me daba una solución a que de repente me empezara a atacar, los veterinarios solo me decían que era por la testosterona, pero eso no fue cierto, capado o sin capar, el animal actuaba igual. Asi que desesperada y buscando una solución encontré este lugar que me prometia que en un mes el animal no volvia a ser agresivo.
Lo lleve allí, y solo os puedo decir que nunca mas, firme un contrato en el cual ponía que si mataban a mi perro me daban un cachorro de la misma raza, que si mi perro mordia a otro yo pagaba el veterinario y que si a mi perro le mordían pues le atendería un veterinario. Tu pagas los 800€ aproximadamente al principio de todo, solo dejarlo en un terreno en Saturde, un lugar deshabitado y alejado, el adiestrador te dice que se lo llevara a casa y estará bien… eso nunca lo sabras. No te hablan de la técnica que utilizara y cuando vas a la semana siguiente a verle, te encuentras a tu perro con miedo, muy atemorizado y con un collar eléctrico, el “adiestrador” te comenta que solo le da impulsos (como lo de los gimnasios) que no duele, que solo se queja porque se asusta. El paseo de 1h por el pueblo, muy ameno y tu vas viendo que tu perro deja de ser agresivo, que camina a tu lado y que esta bien.  
Te van poniedo una venda y todo lo ves bien, que hay progresión, etc...  la realidad viene cuando te lo llevas a casa y el adiestrador te dice que tienes que comprar un collar eléctrico de 200€, y que tienes que accionarlo tu, que no lo has hecho nunca, tienes 20 min para aprender y 45min para preguntarle dudas…y que tiene que llevar el collar minimo 6 meses. Osea se queda un mes allí y despues tu tienes que hacerle un entrenamiento con collar eléctrico otros 6 meses…
Te lo llevas a casa, haces todo lo que te dice… y resulta que el perro lo único que hace es callarse y obececerte porque tiene puesto el collar, pero ojo cuando se lo quites, volveras a tener la misma fiera que tenias, osea el problema no se ha resuelto.
Hay en algunos perros y según como se use esta técnica que funciona, pero en otros hace un efecto rebote que todavía es peor. Esto no te lo avisa, no hay información ni tampoco ninguna garantía. Esta persona el método no lo aplica correctamente, puesto que no le hace adaptación y lo lleva demasiado tiempo, un castigo alargado en tiempo, se convierte en algo a lo que temer y atacar.
Tambien decir que te lo vende como que no es dañino para el animal, yo difiero mucho de esa opinion al pobre animal le duele y mucho. Es una técnica llena de miedo y terror, es lo único que se le trasmite al perro, no respeto hacia el dueño, puesto que a ti no te enseña nada, a como tratarle, etc… solo a pulsar un botón.
Una relación humano-perro, no puede estar basada en un collar, en castigos eléctricos constantes y en desconfianza y miedo. Este señor solo enseña esto….y solo quiere los 800€ y ya esta. Puesto que cuando le llamas y le dices esto no funciona…solo te dice que aumentes los puntos del chispazo o que lo estaras haciendo mal o que allí iba genial el perro y no lo entiende… pues no era él, ¿el “experto”? Este señor solo vende humo, un humo muy caro.
Y mi perro volvio mas delgado, hambriento, y con marcas y heridas de mordiscos, desconfiado y a la larga mas agresivo. Aunque si que le hizo mucha ilusión volver a casa…
Porfavor no lleven sus mascotas al centro canino el roblezal, por mucha publicación de diarios y entrevistas diciendo que son los mejores… solo hay eso publicaciones de periodistas a los cuales ha engañado 20 minutos y que parece que es magia lo que hace… todo un fracaso.  

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1 de marzo de 2017 a las 16:54
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Buenas!
Me gustaria dejar una opinion sobre el centro canino y residencia el Roblezal, en medina del pomar (Burgos). Quiero dejar mi opinión y experiencia para que otras personas no comentan mí mismo error, no hay mucha información ni opiniones sobre este lugar y su forma de tratar a los perros. Las pocas opiniones que hay son como muy positivas, que es maravilloso y fantástico, difiero mucho de ellas, inlcuso creo que pueden llegar a ser falsas.
Mi experiencia, lleve a mi perro cegada de que nadie me daba una solución a que de repente me empezara a atacar, los veterinarios solo me decían que era por la testosterona, pero eso no fue cierto, capado o sin capar, el animal actuaba igual. Asi que desesperada y buscando una solución encontré este lugar que me prometia que en un mes el animal no volvia a ser agresivo.
Lo lleve allí, y solo os puedo decir que nunca mas, firme un contrato en el cual ponía que si mataban a mi perro me daban un cachorro de la misma raza, que si mi perro mordia a otro yo pagaba el veterinario y que si a mi perro le mordían pues le atendería un veterinario. Tu pagas los 800€ aproximadamente al principio de todo, solo dejarlo en un terreno en Saturde, un lugar deshabitado y alejado, el adiestrador te dice que se lo llevara a casa y estará bien… eso nunca lo sabras. No te hablan de la técnica que utilizara y cuando vas a la semana siguiente a verle, te encuentras a tu perro con miedo, muy atemorizado y con un collar eléctrico, el “adiestrador” te comenta que solo le da impulsos (como lo de los gimnasios) que no duele, que solo se queja porque se asusta. El paseo de 1h por el pueblo, muy ameno y tu vas viendo que tu perro deja de ser agresivo, que camina a tu lado y que esta bien.  
Te van poniedo una venda y todo lo ves bien, que hay progresión, etc...  la realidad viene cuando te lo llevas a casa y el adiestrador te dice que tienes que comprar un collar eléctrico de 200€, y que tienes que accionarlo tu, que no lo has hecho nunca, tienes 20 min para aprender y 45min para preguntarle dudas…y que tiene que llevar el collar minimo 6 meses. Osea se queda un mes allí y despues tu tienes que hacerle un entrenamiento con collar eléctrico otros 6 meses…
Te lo llevas a casa, haces todo lo que te dice… y resulta que el perro lo único que hace es callarse y obececerte porque tiene puesto el collar, pero ojo cuando se lo quites, volveras a tener la misma fiera que tenias, osea el problema no se ha resuelto.
Hay en algunos perros y según como se use esta técnica que funciona, pero en otros hace un efecto rebote que todavía es peor. Esto no te lo avisa, no hay información ni tampoco ninguna garantía. Esta persona el método no lo aplica correctamente, puesto que no le hace adaptación y lo lleva demasiado tiempo, un castigo alargado en tiempo, se convierte en algo a lo que temer y atacar.
Tambien decir que te lo vende como que no es dañino para el animal, yo difiero mucho de esa opinion al pobre animal le duele y mucho. Es una técnica llena de miedo y terror, es lo único que se le trasmite al perro, no respeto hacia el dueño, puesto que a ti no te enseña nada, a como tratarle, etc… solo a pulsar un botón.
Una relación humano-perro, no puede estar basada en un collar, en castigos eléctricos constantes y en desconfianza y miedo. Este señor solo enseña esto….y solo quiere los 800€ y ya esta. Puesto que cuando le llamas y le dices esto no funciona…solo te dice que aumentes los puntos del chispazo o que lo estaras haciendo mal o que allí iba genial el perro y no lo entiende… pues no era él, ¿el “experto”? Este señor solo vende humo, un humo muy caro.
Y mi perro volvio mas delgado, hambriento, y con marcas y heridas de mordiscos, desconfiado y a la larga mas agresivo. Aunque si que le hizo mucha ilusión volver a casa…
Porfavor no lleven sus mascotas al centro canino el roblezal, por mucha publicación de diarios y entrevistas diciendo que son los mejores… solo hay eso publicaciones de periodistas a los cuales ha engañado 20 minutos y que parece que es magia lo que hace… todo un fracaso.  

¡A la misma experiencia, vivencia diferente!, Centro canino El Roblezal.

Está claro que, la misma experiencia vivida por personas diferentes, da como resultado una vivencia muy distinta.
El verano pasado (2016) regresé de unas maravillosas vacaciones en el extranjero que se truncaron casi con el aterrizaje. Nada más hablar por teléfono con un familiar, un problema apareció ante nosotros.
Tengo dos maravillosas perras Tekcel (Clara y Otra) que hasta mis vacaciones de 2016 se llevaban de maravilla; una es varios años mayor que otra, pero su convivencia había sido plácida y absolutamente pacífica.
La primera noticia recibida fue “se atacan, se muerden, se odian”. Pensé que se trataba de una exageración de la persona que había quedado a su cargo, pero cuando las tuve ante mí pude comprobar que, ni mucho menos exageraba. Las perras eran, para mí, unas desconocidas, su odio mutuo era increíble.
Mi mujer y yo adoramos a esa pareja, con lo que durante dos meses probamos etólologos y todo tipo de asesores que nos sugirieron; la situación lejos de mejorar fue empeorando. Entretanto, la más joven y al mismo tiempo la más fuerte, hería a la pequeña y a la vez más mayor en cuanto teníamos un pequeño descuido, además como la mayor, como buen Teckel, no se arrugaba, las heridas en cada enfrentamiento eran más grandes.
El planteamiento final de muchos, porque no puedo decir de todos, fue que debíamos desprendernos de una, lógicamente debía ser la pequeña, estábamos seguros de que alguien la querría, además es una perrita muy dulce y cariñosa, y por el contrario, la mayor, ya con más de siete años y operada de la espalda, solo podía vivir con nosotros.
Cualquiera que tenga perro sabe que tener que plantearse una solución de este tipo es absolutamente dolorosa; a un perro, en pocas semanas en una casa, se le coge un tremendo cariño.
Consulté todo lo posible en internet, cualquier chat o página describía nuestro problema como algo irresoluble, según todo el mundo estábamos condenados. “Dos Perras enfrentadas no se solucionan”. En el momento más triste, por casualidad, encontré una página web que hablaba de perros agresivos y de un experto en agresividad canina, se trataba del centro Roblezal, en Medina de Pomar, en la provincia de Burgos (he olvidado decir que vivo en Pamplona)
Llamé al responsable del centro, Sergio; me atendió un hombre serio, poco comunicativo y en ningún momento una persona que pudiéramos llamar “comercial”. Su respuesta fue como la mayoría, que se trataba de un tema complicado, pero que él estaba dispuesto a intentarlo.
Sí es verdad que al llegar firmé un documento, sorpresivo cuando menos (casi diría que norteamericano, por lo acotado de las condiciones), que me cobraron un dinero no pequeño, y que la finca es una finca en medio del monte, pero no me planteé que ninguna de esas cosas era un problema, si a cambio volvíamos a disfrutar de nuestras dos perras.
Sergio nos atendió amable, pero poco efusivo; es un castellano viejo y eso se lleva en la sangre, insistió en que el motivo para él era lo de menos, ya que intentaría que para las perras “la violencia no fuese una opción cuando salieran de allí”.
Durante las cinco semanas que estuvieron allí, fuimos cuatro veces, al principio las perras estaban más deseosas de vernos y tal vez más apocadas, pero al final, querían vernos, pero se las notaba contentas.
Sí, es verdad, regresamos a casa con un collar de impulsos cada una, las indicaciones eran claras, debe recibir un impulso cuando muestre signos de violencia una de ellas o las dos. Sin reñir, no deben identificaros con el castigo, les castiga “algo” por usar la violencia. Tanto mi mujer como yo lo tuvimos claro, antes un “impulso” que volver a la situación de origen.
Desde el primer día las perras no han vuelto a agredirse; pero no están asustadas, sino alegres y juguetonas. Todos los días están medio día sin el collar, han pasado ambas el celo a la vez y no ha habido ni el más mínimo conato de violencia entre ellas.
Puede que haya gente que no haya tenido una buena experiencia con Roblezal, no lo dudo, pero mi caso es real, (de hecho os dejo mi nombre y no un seudónimo) Yo no soy periodista, no tengo nada que ver con Sergio, al que no conocía de nada, y mis perras sí estuvieron agresivas y ahora “están y son” absolutamente pacíficas.
Yo aconsejo a todos aquellos que realmente tengan un problema de agresividad a que consulten con Roblezal. Sergio es un hombre al que le encantan los animales, los perros le quieren y le siguen por la finca, incluidas las mías; para mí es una persona encantadora a la que debo mucho, pero desde luego no es un hombre hecho para el marketing.
 Por úl!@#*! hablaré del collar de impulsos. A cualquiera le parece de entrada una cosa agresiva y a denostar. Lo he comprobado, realmente a los perros no les hace daño, más bien les sorprende y les asusta, (no deja de ser parecido al pastor eléctrico que se usa con caballos o vacas en libertad). Supongo que si se usa de forma continua perderá el efecto disuasorio por acostumbramiento, pero ningún momento me parece nada cercano, ni al maltrato, ni a cualquier otro concepto peyorativo (¡que nadie haga daño a mis dos chicas!&hellip Como úl!@#*! comentario sobre el collar, se puede probar en uno mismo y se comprueba que no es un calambrazo doloroso, simplemente es “sorpresivo”.
Todo lo que he escrito es real, me es fácil escribirlo porque para mí es lo que ha ocurrido, supongo que como en trip advisor, las vivencias de diferentes personas ante una misma experiencia son diferentes, como decía al principio.
Si tenéis un problema de agresividad canina, os animo a consultar con “Roblezal”, este es mi consejo.
 
José Luís Rodríguez Plaza

 

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5 de marzo de 2017 a las 15:57

Hay que tener cuidado a quién dejamos el adiestramiento de nuestra mascota. No todas las empresas son profesionales y ojo no digo nada de esta empresa porque no la conozco, pero yo he tenido malas experiencias también con otras empresas que se dedican a adiestrar perros.

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8 de noviembre de 2017 a las 20:31
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Buenas!
Me gustaria dejar una opinion sobre el centro canino y residencia el Roblezal, en medina del pomar (Burgos). Quiero dejar mi opinión y experiencia para que otras personas no comentan mí mismo error, no hay mucha información ni opiniones sobre este lugar y su forma de tratar a los perros. Las pocas opiniones que hay son como muy positivas, que es maravilloso y fantástico, difiero mucho de ellas, inlcuso creo que pueden llegar a ser falsas.
Mi experiencia, lleve a mi perro cegada de que nadie me daba una solución a que de repente me empezara a atacar, los veterinarios solo me decían que era por la testosterona, pero eso no fue cierto, capado o sin capar, el animal actuaba igual. Asi que desesperada y buscando una solución encontré este lugar que me prometia que en un mes el animal no volvia a ser agresivo.
Lo lleve allí, y solo os puedo decir que nunca mas, firme un contrato en el cual ponía que si mataban a mi perro me daban un cachorro de la misma raza, que si mi perro mordia a otro yo pagaba el veterinario y que si a mi perro le mordían pues le atendería un veterinario. Tu pagas los 800€ aproximadamente al principio de todo, solo dejarlo en un terreno en Saturde, un lugar deshabitado y alejado, el adiestrador te dice que se lo llevara a casa y estará bien… eso nunca lo sabras. No te hablan de la técnica que utilizara y cuando vas a la semana siguiente a verle, te encuentras a tu perro con miedo, muy atemorizado y con un collar eléctrico, el “adiestrador” te comenta que solo le da impulsos (como lo de los gimnasios) que no duele, que solo se queja porque se asusta. El paseo de 1h por el pueblo, muy ameno y tu vas viendo que tu perro deja de ser agresivo, que camina a tu lado y que esta bien.  
Te van poniedo una venda y todo lo ves bien, que hay progresión, etc...  la realidad viene cuando te lo llevas a casa y el adiestrador te dice que tienes que comprar un collar eléctrico de 200€, y que tienes que accionarlo tu, que no lo has hecho nunca, tienes 20 min para aprender y 45min para preguntarle dudas…y que tiene que llevar el collar minimo 6 meses. Osea se queda un mes allí y despues tu tienes que hacerle un entrenamiento con collar eléctrico otros 6 meses…
Te lo llevas a casa, haces todo lo que te dice… y resulta que el perro lo único que hace es callarse y obececerte porque tiene puesto el collar, pero ojo cuando se lo quites, volveras a tener la misma fiera que tenias, osea el problema no se ha resuelto.
Hay en algunos perros y según como se use esta técnica que funciona, pero en otros hace un efecto rebote que todavía es peor. Esto no te lo avisa, no hay información ni tampoco ninguna garantía. Esta persona el método no lo aplica correctamente, puesto que no le hace adaptación y lo lleva demasiado tiempo, un castigo alargado en tiempo, se convierte en algo a lo que temer y atacar.
Tambien decir que te lo vende como que no es dañino para el animal, yo difiero mucho de esa opinion al pobre animal le duele y mucho. Es una técnica llena de miedo y terror, es lo único que se le trasmite al perro, no respeto hacia el dueño, puesto que a ti no te enseña nada, a como tratarle, etc… solo a pulsar un botón.
Una relación humano-perro, no puede estar basada en un collar, en castigos eléctricos constantes y en desconfianza y miedo. Este señor solo enseña esto….y solo quiere los 800€ y ya esta. Puesto que cuando le llamas y le dices esto no funciona…solo te dice que aumentes los puntos del chispazo o que lo estaras haciendo mal o que allí iba genial el perro y no lo entiende… pues no era él, ¿el “experto”? Este señor solo vende humo, un humo muy caro.
Y mi perro volvio mas delgado, hambriento, y con marcas y heridas de mordiscos, desconfiado y a la larga mas agresivo. Aunque si que le hizo mucha ilusión volver a casa…
Porfavor no lleven sus mascotas al centro canino el roblezal, por mucha publicación de diarios y entrevistas diciendo que son los mejores… solo hay eso publicaciones de periodistas a los cuales ha engañado 20 minutos y que parece que es magia lo que hace… todo un fracaso.  

Primero, que peligroso es esto de los comentarios en internet y cuanto pueden desinformar.
Pese a todos los comentarios que he leído, casi todos de la misma persona, que por cierto, que bien posicionados están… . Llamé al centro canino roblezal, me explicaron todo perfectamente y probé suerte, me arriesgué, no tenía nada que perder ya que mi perro era un asesino y lo único que me quedaba era sacrificarlo.
Ahora es otro, me lo adiestraron, pero no solo a él si no también a mí, ya que si no aprendes a lidiar con un perro con problemas es mejor que no lo tengas y creo que fue más difícil enseñarme a mí que a mi perro, que creo que es más importante.
Yo trataba a Blay como a una persona, hablando con el e intentando que entrara en razón, me enseñaron que por mucho que le quiera y que parezca que me entiende cuando le hablo, no deja de ser un animal con instintos primarios y hasta que no aprendí esto no pude llegar a entenderle a él y que él me entendiera a mí.
Lo del collar, que exageradamente he leído por ahí “descargas eléctricas” a ver…, los que hablan tan mal de él, lo han probado? Yo sí, me lo he puesto, ya que cada vez que le daba a mi perro saltaba y chillaba que daba miedo, me lo puse para ver qué pasaba, y que pasa?  Pues no pasa nada, que mi perro es un exagerado, da menos corriente que las maquinas esas que te ponen para activar los músculos de la pierna o el brazo, esas de electro estimulación, lo que pasa es que nosotros sabemos de donde viene el impulso y el perro no, cree que le ha caído un rallo y no sabe de dónde y he ahí el truco, el nunca tiene que saber de dónde viene para que te haga caso ya que aprende a que si hace lo que tú le dices está seguro. La corriente que da es mínima, lo que pasa es que no sabe de dónde le viene y eso es lo que le sorprende, si mi perro pesa casi más que yo, físicamente es más duro que yo, o sea que no es ningún maltrato ni sufre ni nada de eso.
Lo del collar está muy bien, siempre que sea necesario, claro, si es para enseñarle a que se tumbe y que se haga el muerto pues no hace falta ni eso ni un adiestrador.
Resumiendo que me lio, alguien con un problema grave va a un sitio, que se lo solucionan y se queja, primero por qué me da la sensación de que ella misma no tiene capacidad para lidiar con un perro complicado, eso lo primero. Que es agresivo y tiene que aprender a soportar a otros perros, pero claro, que al mío no me lo toquen, pues hombre, es deseable que no pase pero igual pasa y es hasta para bien.
En fin, que no existen formulas sencillas para resolver problemas complicados y a mi perro lo tenía que sacrificar y ahora no, eso sí, con mucho trabajo por mi parte y sin relajarme nunca.
 

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18 de noviembre de 2017 a las 20:47
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Primero, que peligroso es esto de los comentarios en internet y cuanto pueden desinformar.
Pese a todos los comentarios que he leído, casi todos de la misma persona, que por cierto, que bien posicionados están… . Llamé al centro canino roblezal, me explicaron todo perfectamente y probé suerte, me arriesgué, no tenía nada que perder ya que mi perro era un asesino y lo único que me quedaba era sacrificarlo.
Ahora es otro, me lo adiestraron, pero no solo a él si no también a mí, ya que si no aprendes a lidiar con un perro con problemas es mejor que no lo tengas y creo que fue más difícil enseñarme a mí que a mi perro, que creo que es más importante.
Yo trataba a Blay como a una persona, hablando con el e intentando que entrara en razón, me enseñaron que por mucho que le quiera y que parezca que me entiende cuando le hablo, no deja de ser un animal con instintos primarios y hasta que no aprendí esto no pude llegar a entenderle a él y que él me entendiera a mí.
Lo del collar, que exageradamente he leído por ahí “descargas eléctricas” a ver…, los que hablan tan mal de él, lo han probado? Yo sí, me lo he puesto, ya que cada vez que le daba a mi perro saltaba y chillaba que daba miedo, me lo puse para ver qué pasaba, y que pasa?  Pues no pasa nada, que mi perro es un exagerado, da menos corriente que las maquinas esas que te ponen para activar los músculos de la pierna o el brazo, esas de electro estimulación, lo que pasa es que nosotros sabemos de donde viene el impulso y el perro no, cree que le ha caído un rallo y no sabe de dónde y he ahí el truco, el nunca tiene que saber de dónde viene para que te haga caso ya que aprende a que si hace lo que tú le dices está seguro. La corriente que da es mínima, lo que pasa es que no sabe de dónde le viene y eso es lo que le sorprende, si mi perro pesa casi más que yo, físicamente es más duro que yo, o sea que no es ningún maltrato ni sufre ni nada de eso.
Lo del collar está muy bien, siempre que sea necesario, claro, si es para enseñarle a que se tumbe y que se haga el muerto pues no hace falta ni eso ni un adiestrador.
Resumiendo que me lio, alguien con un problema grave va a un sitio, que se lo solucionan y se queja, primero por qué me da la sensación de que ella misma no tiene capacidad para lidiar con un perro complicado, eso lo primero. Que es agresivo y tiene que aprender a soportar a otros perros, pero claro, que al mío no me lo toquen, pues hombre, es deseable que no pase pero igual pasa y es hasta para bien.
En fin, que no existen formulas sencillas para resolver problemas complicados y a mi perro lo tenía que sacrificar y ahora no, eso sí, con mucho trabajo por mi parte y sin relajarme nunca.
 

Buenas noches, os dejamos nuestra mala experiencia con el adiestramiento tradicional en el Centro Canino El Roblezal.

Esta publicación va dedicada a todas aquellas personas, que como nosotros en su día, están  desesperadas porque no saben cómo tratar la “agresividad” de su perro o sus problemas de conducta.
De los errores se aprende, pero si alguien te los evita, puedes ahorrarte muchos disgustos. Por eso hemos querido compartir nuestra experiencia. 
Ante la desesperación y desinformación buscamos posibles soluciones por internet  para intentar tratar el problema de “agresividad” de nuestro perro, y encontramos el Centro Canino el Roblezal, en Medina de Pomar. Inmediatamente después de enviar nuestra solicitud vía email formulando varias preguntas, Sergio Alava, el responsable del centro se pone en contacto con nosotros vía telefónica. Trataba el problema que le contábamos con mucha naturalidad, dejando entrever que había  trabajado casos parecidos al nuestro y que tenía mucha experiencia con “perros agresivos”. 
El lema de este señor es algo así como que es un salvador de perros muy peligrosos que seguramente, por no pasar por sus manos, serían sacrificados, y que gracias a sus métodos los rehabilitaba de tal forma que les devolvía la vida a ellos y a su familia. Y todo esto en tan solo un mes de permanencia en su centro y una cantidad enorme de dinero. Describe su centro como un lugar en el que tu perro está en todo momento en contacto con otros perros no agresivos y que por lo tanto se acostumbrará a ver perros tranquilos y entenderá que no existe peligro alguno. Convivirá también con personas en viviendas ,simulando algo parecido a cuando esté en casa contigo y que además, podrá jugar y correr por las seis hectáreas de terreno que tiene su centro. Nada más alejado de la realidad. 
Cuando quieres a tu perro como a un hijo y sufres ante su sufrimiento y problemas y llega alguien y te explica todo esto, te dan hasta ganas de llorar de la emoción, crees en las segundas oportunidades y ves la vida maravillosa, de verdad, duermes tranquilx. 
Lo siguiente es, ante tanta felicidad y magia, preguntarle que como lo consigue, qué métodos utiliza… Pero este señor nunca explica los métodos que usa para rehabilitar a los perros. Te dice que por supuesto son positivos y que es complicado de explicar por teléfono. Pero no sabe ni quien es “Turid Rugaas”, la madre de la educación en positivo y la que propaga la importancia de entender el lenguaje canino. 
Sin dudarlo empezamos a ahorrar el dineral que nos pedía (1200 euros) para conseguir nuestro propósito pero, fijando a la vez, ya la fecha en la que nuestros perros llegarían al centro, porque según él había mucha demanda y podíamos perder la plaza y atrasar el tratamiento.
Viajamos hasta Burgos en coche con nuestros perros y al llegar allí nos atendió este señor. La entrada fue un horror. Bajamos de nuestro coche, lo saludamos y directamente sacamos a uno de nuestros perros y después al otro. En la puerta del centro venían todos los perros que viven allí, una camada de schnauzers que según él utiliza para rehabilitar a los que llegan allí con problemas.  Al nuestro, “el conflictivo”, le colocó un bozal muy apretado y ante su nerviosismo le dio un golpe con la palma de la mano en la cabeza. En ese momento ya nos quedamos sin aire, pero él nos tranquilizaba diciendo que estos casos tan extremos de agresividad no se podían solucionar dando premios con salsichas, palabras y gestos bonitos, que esto era un caso muy serio en el que se ponía en juego la vida de personas y animales. 
Nos hizo firmar un contrato y acto seguido nos dijo, poniendo la mano en posición de pedir “ahora el dinero”. Recogió a los perros y los metió en una jaula a cada uno en su furgoneta, prometiéndonos que en un mes máximo los dos perros convivirían sin problemas y tampoco habría impedimentos a la hora de juntarlos con otros perros desconocidos. En este mes también aprenderían lo que sería un adiestramiento básico. 
Volvimos  a casa sin ellos y durante ese mes Sergio nos mandaba videos en los que nos demostraba como convivían los dos perros en su centro al aire libre, nunca dentro de una casa. Sobretodo al principio del mes recibíamos mucho material puesto que estábamos muy encima y un poco preocupados, pero a medida que transcurrían los días cada vez teníamos menos noticias de ellos. Hasta que un día vía whatssap nos dijo que como había habido tantos días festivos de por medio no había podido trabajar bien con nuestros perros y que necesitaba medio mes de más para tratarlos. La última semana antes de ir a recogerlos, nos dijo vía telefónica que el problema de agresividad de nuestro perro era intratable, era algo genético que podía controlarse pero no solucionarse al 100%.
Reservamos dos noches de camping en un pueblo cercano al centro puesto que cuando fuimos a recogerlos tendríamos dos días de clases para continuar con el adiestramiento que habían recibido ese mes y medio. Cuando llegamos el panorama era el siguiente: nuestro perro, el que tenía el problema de agresividad, había perdido aproximadamente 8 kilos, tenía el cuerpo y la cara llena de marcas, de mordidas de otros perros y muchas heridas en las patas. Era un esqueleto andante que llevaba puesto UN COLLAR ELECTRICO!!! Nuestro otro perro tenía un aspecto totalmente normal, sin heridas y con su estado de ánimo habitual, pero también llevaba puesto otro collar eléctrico, según nos dijo “a este ni lo he tenido que mirar porque no da problemas”.  Así pues, todo lo que durante ese mes y medio habían “aprendido”, había sido mediante el uso del collar. Un collar que cuesta cada uno 110 euros (con descuento por ser dos)y que nosotros tuvimos que pagar sin antes habernos consultado si lo queríamos y si queríamos que lo usara con nuestros perros. 
Se centró básicamente en el perro con el problema de “agresividad”: nos contó que cada vez que había intentado morder a algún otro perro lo castigaba tres días sin comer, y en todo momento nos dejaba claro que era un auténtico asesino al que había que cohibir y anular por completo. En el momento de estar allí dos de sus perros se pelearon, y al que inició la pelea le dio una paliza y lo estranguló durante unos minutos hasta que el animal no podía más y se levantó por su propio pie. Ante nuestro horror nos dijo que las zonas donde le había dado los golpes eran sitios seguros en los cuales el animal no podía sufrir ninguna consecuencia grave.
Las clases consistieron en explicar cómo funcionaba el collar, cuando utilizarlo, un paseo por el pueblo y en sentarnos en una terraza junto a nuestros perros tumbados. Y cualquier duda que tuviéramos la podríamos resolver vía telefónica sin problemas. 
Y nos fuimos a casa. Con sentimientos contradictorios. Por una parte felices de reunirnos con nuestros perros y comprobar que convivían entre ellos sin problemas. Pero por otra con una tristeza e incertidumbre interior muy grande por no conocer, pero sí imaginar, todo lo que había podido suceder en esos días allí con nuestros perros. No obstante, intentamos ser positivos y seguir con las instrucciones verbales del adiestrador que nunca funcionaron. No funcionaron porque no seguimos sus indicaciones, éramos incapaces de emplear el collar eléctrico tal y como él nos recomendaba. En alguna ocasión lo llamamos por teléfono ante la desesperación de no ver ningún cambio positivo (nuestro perro con más problemas seguía intentando atacar a los demás perros desconocidos), y él siempre nos decía lo mismo, que no exigíamos lo suficiente y que la culpa era de que no se usaba bien el collar.
Ha pasado un año y medio. Nuestros perros conviven como hermanos, pero el problema de la “agresividad” ante perros desconocidos de uno de ellos persiste. 
Afortunadamente y a raíz de estos problemas hemos estudiado cursos de educación canina por nuestra cuenta y hemos acudido a otros profesionales y entre todos hemos determinado que el problema de nuestro perro es el miedo, la inseguridad, el no entender el lenguaje canino y que todo eso, con paciencia, dedicación, amor  y un no querer parar de aprender, se soluciona. 
Los collares eléctricos están en la basura, es más, no deberían ni existir porque no enseñan ni solucionan nada, solamente hacen daño y crean traumas.  Y ahora estamos aquí porque no queremos que nadie más cometa nuestro mismo error, el de creer en soluciones mágicas.
No existen perros agresivos, sino perros incomprendidos. 
Por favor, no lleves a tu perro a este centro, de verdad existen alternativas. 

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18 de noviembre de 2017 a las 20:48
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Primero, que peligroso es esto de los comentarios en internet y cuanto pueden desinformar.
Pese a todos los comentarios que he leído, casi todos de la misma persona, que por cierto, que bien posicionados están… . Llamé al centro canino roblezal, me explicaron todo perfectamente y probé suerte, me arriesgué, no tenía nada que perder ya que mi perro era un asesino y lo único que me quedaba era sacrificarlo.
Ahora es otro, me lo adiestraron, pero no solo a él si no también a mí, ya que si no aprendes a lidiar con un perro con problemas es mejor que no lo tengas y creo que fue más difícil enseñarme a mí que a mi perro, que creo que es más importante.
Yo trataba a Blay como a una persona, hablando con el e intentando que entrara en razón, me enseñaron que por mucho que le quiera y que parezca que me entiende cuando le hablo, no deja de ser un animal con instintos primarios y hasta que no aprendí esto no pude llegar a entenderle a él y que él me entendiera a mí.
Lo del collar, que exageradamente he leído por ahí “descargas eléctricas” a ver…, los que hablan tan mal de él, lo han probado? Yo sí, me lo he puesto, ya que cada vez que le daba a mi perro saltaba y chillaba que daba miedo, me lo puse para ver qué pasaba, y que pasa?  Pues no pasa nada, que mi perro es un exagerado, da menos corriente que las maquinas esas que te ponen para activar los músculos de la pierna o el brazo, esas de electro estimulación, lo que pasa es que nosotros sabemos de donde viene el impulso y el perro no, cree que le ha caído un rallo y no sabe de dónde y he ahí el truco, el nunca tiene que saber de dónde viene para que te haga caso ya que aprende a que si hace lo que tú le dices está seguro. La corriente que da es mínima, lo que pasa es que no sabe de dónde le viene y eso es lo que le sorprende, si mi perro pesa casi más que yo, físicamente es más duro que yo, o sea que no es ningún maltrato ni sufre ni nada de eso.
Lo del collar está muy bien, siempre que sea necesario, claro, si es para enseñarle a que se tumbe y que se haga el muerto pues no hace falta ni eso ni un adiestrador.
Resumiendo que me lio, alguien con un problema grave va a un sitio, que se lo solucionan y se queja, primero por qué me da la sensación de que ella misma no tiene capacidad para lidiar con un perro complicado, eso lo primero. Que es agresivo y tiene que aprender a soportar a otros perros, pero claro, que al mío no me lo toquen, pues hombre, es deseable que no pase pero igual pasa y es hasta para bien.
En fin, que no existen formulas sencillas para resolver problemas complicados y a mi perro lo tenía que sacrificar y ahora no, eso sí, con mucho trabajo por mi parte y sin relajarme nunca.
 

Buenas noches, os dejamos nuestra mala experiencia con el adiestramiento tradicional en el Centro Canino El Roblezal.

Esta publicación va dedicada a todas aquellas personas, que como nosotros en su día, están  desesperadas porque no saben cómo tratar la “agresividad” de su perro o sus problemas de conducta.
De los errores se aprende, pero si alguien te los evita, puedes ahorrarte muchos disgustos. Por eso hemos querido compartir nuestra experiencia. 
Ante la desesperación y desinformación buscamos posibles soluciones por internet  para intentar tratar el problema de “agresividad” de nuestro perro, y encontramos el Centro Canino el Roblezal, en Medina de Pomar. Inmediatamente después de enviar nuestra solicitud vía email formulando varias preguntas, Sergio Alava, el responsable del centro se pone en contacto con nosotros vía telefónica. Trataba el problema que le contábamos con mucha naturalidad, dejando entrever que había  trabajado casos parecidos al nuestro y que tenía mucha experiencia con “perros agresivos”. 
El lema de este señor es algo así como que es un salvador de perros muy peligrosos que seguramente, por no pasar por sus manos, serían sacrificados, y que gracias a sus métodos los rehabilitaba de tal forma que les devolvía la vida a ellos y a su familia. Y todo esto en tan solo un mes de permanencia en su centro y una cantidad enorme de dinero. Describe su centro como un lugar en el que tu perro está en todo momento en contacto con otros perros no agresivos y que por lo tanto se acostumbrará a ver perros tranquilos y entenderá que no existe peligro alguno. Convivirá también con personas en viviendas ,simulando algo parecido a cuando esté en casa contigo y que además, podrá jugar y correr por las seis hectáreas de terreno que tiene su centro. Nada más alejado de la realidad. 
Cuando quieres a tu perro como a un hijo y sufres ante su sufrimiento y problemas y llega alguien y te explica todo esto, te dan hasta ganas de llorar de la emoción, crees en las segundas oportunidades y ves la vida maravillosa, de verdad, duermes tranquilx. 
Lo siguiente es, ante tanta felicidad y magia, preguntarle que como lo consigue, qué métodos utiliza… Pero este señor nunca explica los métodos que usa para rehabilitar a los perros. Te dice que por supuesto son positivos y que es complicado de explicar por teléfono. Pero no sabe ni quien es “Turid Rugaas”, la madre de la educación en positivo y la que propaga la importancia de entender el lenguaje canino. 
Sin dudarlo empezamos a ahorrar el dineral que nos pedía (1200 euros) para conseguir nuestro propósito pero, fijando a la vez, ya la fecha en la que nuestros perros llegarían al centro, porque según él había mucha demanda y podíamos perder la plaza y atrasar el tratamiento.
Viajamos hasta Burgos en coche con nuestros perros y al llegar allí nos atendió este señor. La entrada fue un horror. Bajamos de nuestro coche, lo saludamos y directamente sacamos a uno de nuestros perros y después al otro. En la puerta del centro venían todos los perros que viven allí, una camada de schnauzers que según él utiliza para rehabilitar a los que llegan allí con problemas.  Al nuestro, “el conflictivo”, le colocó un bozal muy apretado y ante su nerviosismo le dio un golpe con la palma de la mano en la cabeza. En ese momento ya nos quedamos sin aire, pero él nos tranquilizaba diciendo que estos casos tan extremos de agresividad no se podían solucionar dando premios con salsichas, palabras y gestos bonitos, que esto era un caso muy serio en el que se ponía en juego la vida de personas y animales. 
Nos hizo firmar un contrato y acto seguido nos dijo, poniendo la mano en posición de pedir “ahora el dinero”. Recogió a los perros y los metió en una jaula a cada uno en su furgoneta, prometiéndonos que en un mes máximo los dos perros convivirían sin problemas y tampoco habría impedimentos a la hora de juntarlos con otros perros desconocidos. En este mes también aprenderían lo que sería un adiestramiento básico. 
Volvimos  a casa sin ellos y durante ese mes Sergio nos mandaba videos en los que nos demostraba como convivían los dos perros en su centro al aire libre, nunca dentro de una casa. Sobretodo al principio del mes recibíamos mucho material puesto que estábamos muy encima y un poco preocupados, pero a medida que transcurrían los días cada vez teníamos menos noticias de ellos. Hasta que un día vía whatssap nos dijo que como había habido tantos días festivos de por medio no había podido trabajar bien con nuestros perros y que necesitaba medio mes de más para tratarlos. La última semana antes de ir a recogerlos, nos dijo vía telefónica que el problema de agresividad de nuestro perro era intratable, era algo genético que podía controlarse pero no solucionarse al 100%.
Reservamos dos noches de camping en un pueblo cercano al centro puesto que cuando fuimos a recogerlos tendríamos dos días de clases para continuar con el adiestramiento que habían recibido ese mes y medio. Cuando llegamos el panorama era el siguiente: nuestro perro, el que tenía el problema de agresividad, había perdido aproximadamente 8 kilos, tenía el cuerpo y la cara llena de marcas, de mordidas de otros perros y muchas heridas en las patas. Era un esqueleto andante que llevaba puesto UN COLLAR ELECTRICO!!! Nuestro otro perro tenía un aspecto totalmente normal, sin heridas y con su estado de ánimo habitual, pero también llevaba puesto otro collar eléctrico, según nos dijo “a este ni lo he tenido que mirar porque no da problemas”.  Así pues, todo lo que durante ese mes y medio habían “aprendido”, había sido mediante el uso del collar. Un collar que cuesta cada uno 110 euros (con descuento por ser dos)y que nosotros tuvimos que pagar sin antes habernos consultado si lo queríamos y si queríamos que lo usara con nuestros perros. 
Se centró básicamente en el perro con el problema de “agresividad”: nos contó que cada vez que había intentado morder a algún otro perro lo castigaba tres días sin comer, y en todo momento nos dejaba claro que era un auténtico asesino al que había que cohibir y anular por completo. En el momento de estar allí dos de sus perros se pelearon, y al que inició la pelea le dio una paliza y lo estranguló durante unos minutos hasta que el animal no podía más y se levantó por su propio pie. Ante nuestro horror nos dijo que las zonas donde le había dado los golpes eran sitios seguros en los cuales el animal no podía sufrir ninguna consecuencia grave.
Las clases consistieron en explicar cómo funcionaba el collar, cuando utilizarlo, un paseo por el pueblo y en sentarnos en una terraza junto a nuestros perros tumbados. Y cualquier duda que tuviéramos la podríamos resolver vía telefónica sin problemas. 
Y nos fuimos a casa. Con sentimientos contradictorios. Por una parte felices de reunirnos con nuestros perros y comprobar que convivían entre ellos sin problemas. Pero por otra con una tristeza e incertidumbre interior muy grande por no conocer, pero sí imaginar, todo lo que había podido suceder en esos días allí con nuestros perros. No obstante, intentamos ser positivos y seguir con las instrucciones verbales del adiestrador que nunca funcionaron. No funcionaron porque no seguimos sus indicaciones, éramos incapaces de emplear el collar eléctrico tal y como él nos recomendaba. En alguna ocasión lo llamamos por teléfono ante la desesperación de no ver ningún cambio positivo (nuestro perro con más problemas seguía intentando atacar a los demás perros desconocidos), y él siempre nos decía lo mismo, que no exigíamos lo suficiente y que la culpa era de que no se usaba bien el collar.
Ha pasado un año y medio. Nuestros perros conviven como hermanos, pero el problema de la “agresividad” ante perros desconocidos de uno de ellos persiste. 
Afortunadamente y a raíz de estos problemas hemos estudiado cursos de educación canina por nuestra cuenta y hemos acudido a otros profesionales y entre todos hemos determinado que el problema de nuestro perro es el miedo, la inseguridad, el no entender el lenguaje canino y que todo eso, con paciencia, dedicación, amor  y un no querer parar de aprender, se soluciona. 
Los collares eléctricos están en la basura, es más, no deberían ni existir porque no enseñan ni solucionan nada, solamente hacen daño y crean traumas.  Y ahora estamos aquí porque no queremos que nadie más cometa nuestro mismo error, el de creer en soluciones mágicas.
No existen perros agresivos, sino perros incomprendidos. 
Por favor, no lleves a tu perro a este centro, de verdad existen alternativas. 

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18 de noviembre de 2017 a las 20:51
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Buenas!
Me gustaria dejar una opinion sobre el centro canino y residencia el Roblezal, en medina del pomar (Burgos). Quiero dejar mi opinión y experiencia para que otras personas no comentan mí mismo error, no hay mucha información ni opiniones sobre este lugar y su forma de tratar a los perros. Las pocas opiniones que hay son como muy positivas, que es maravilloso y fantástico, difiero mucho de ellas, inlcuso creo que pueden llegar a ser falsas.
Mi experiencia, lleve a mi perro cegada de que nadie me daba una solución a que de repente me empezara a atacar, los veterinarios solo me decían que era por la testosterona, pero eso no fue cierto, capado o sin capar, el animal actuaba igual. Asi que desesperada y buscando una solución encontré este lugar que me prometia que en un mes el animal no volvia a ser agresivo.
Lo lleve allí, y solo os puedo decir que nunca mas, firme un contrato en el cual ponía que si mataban a mi perro me daban un cachorro de la misma raza, que si mi perro mordia a otro yo pagaba el veterinario y que si a mi perro le mordían pues le atendería un veterinario. Tu pagas los 800€ aproximadamente al principio de todo, solo dejarlo en un terreno en Saturde, un lugar deshabitado y alejado, el adiestrador te dice que se lo llevara a casa y estará bien… eso nunca lo sabras. No te hablan de la técnica que utilizara y cuando vas a la semana siguiente a verle, te encuentras a tu perro con miedo, muy atemorizado y con un collar eléctrico, el “adiestrador” te comenta que solo le da impulsos (como lo de los gimnasios) que no duele, que solo se queja porque se asusta. El paseo de 1h por el pueblo, muy ameno y tu vas viendo que tu perro deja de ser agresivo, que camina a tu lado y que esta bien.  
Te van poniedo una venda y todo lo ves bien, que hay progresión, etc...  la realidad viene cuando te lo llevas a casa y el adiestrador te dice que tienes que comprar un collar eléctrico de 200€, y que tienes que accionarlo tu, que no lo has hecho nunca, tienes 20 min para aprender y 45min para preguntarle dudas…y que tiene que llevar el collar minimo 6 meses. Osea se queda un mes allí y despues tu tienes que hacerle un entrenamiento con collar eléctrico otros 6 meses…
Te lo llevas a casa, haces todo lo que te dice… y resulta que el perro lo único que hace es callarse y obececerte porque tiene puesto el collar, pero ojo cuando se lo quites, volveras a tener la misma fiera que tenias, osea el problema no se ha resuelto.
Hay en algunos perros y según como se use esta técnica que funciona, pero en otros hace un efecto rebote que todavía es peor. Esto no te lo avisa, no hay información ni tampoco ninguna garantía. Esta persona el método no lo aplica correctamente, puesto que no le hace adaptación y lo lleva demasiado tiempo, un castigo alargado en tiempo, se convierte en algo a lo que temer y atacar.
Tambien decir que te lo vende como que no es dañino para el animal, yo difiero mucho de esa opinion al pobre animal le duele y mucho. Es una técnica llena de miedo y terror, es lo único que se le trasmite al perro, no respeto hacia el dueño, puesto que a ti no te enseña nada, a como tratarle, etc… solo a pulsar un botón.
Una relación humano-perro, no puede estar basada en un collar, en castigos eléctricos constantes y en desconfianza y miedo. Este señor solo enseña esto….y solo quiere los 800€ y ya esta. Puesto que cuando le llamas y le dices esto no funciona…solo te dice que aumentes los puntos del chispazo o que lo estaras haciendo mal o que allí iba genial el perro y no lo entiende… pues no era él, ¿el “experto”? Este señor solo vende humo, un humo muy caro.
Y mi perro volvio mas delgado, hambriento, y con marcas y heridas de mordiscos, desconfiado y a la larga mas agresivo. Aunque si que le hizo mucha ilusión volver a casa…
Porfavor no lleven sus mascotas al centro canino el roblezal, por mucha publicación de diarios y entrevistas diciendo que son los mejores… solo hay eso publicaciones de periodistas a los cuales ha engañado 20 minutos y que parece que es magia lo que hace… todo un fracaso.  

Buenas noches, os dejamos nuestra mala experiencia con el adiestramiento tradicional en el Centro Canino El Roblezal.

NO AL CENTRO CANINO EL ROBLEZAL, PELIGRO PARA TU PERRO
Esta publicación va dedicada a todas aquellas personas, que como nosotros en su día, están  desesperadas porque no saben cómo tratar la “agresividad” de su perro o sus problemas de conducta.
De los errores se aprende, pero si alguien te los evita, puedes ahorrarte muchos disgustos. Por eso hemos querido compartir nuestra experiencia. 
Ante la desesperación y desinformación buscamos posibles soluciones por internet  para intentar tratar el problema de “agresividad” de nuestro perro, y encontramos el Centro Canino el Roblezal, en Medina de Pomar. Inmediatamente después de enviar nuestra solicitud vía email formulando varias preguntas, Sergio Alava, el responsable del centro se pone en contacto con nosotros vía telefónica. Trataba el problema que le contábamos con mucha naturalidad, dejando entrever que había  trabajado casos parecidos al nuestro y que tenía mucha experiencia con “perros agresivos”. 
El lema de este señor es algo así como que es un salvador de perros muy peligrosos que seguramente, por no pasar por sus manos, serían sacrificados, y que gracias a sus métodos los rehabilitaba de tal forma que les devolvía la vida a ellos y a su familia. Y todo esto en tan solo un mes de permanencia en su centro y una cantidad enorme de dinero. Describe su centro como un lugar en el que tu perro está en todo momento en contacto con otros perros no agresivos y que por lo tanto se acostumbrará a ver perros tranquilos y entenderá que no existe peligro alguno. Convivirá también con personas en viviendas ,simulando algo parecido a cuando esté en casa contigo y que además, podrá jugar y correr por las seis hectáreas de terreno que tiene su centro. Nada más alejado de la realidad. 
Cuando quieres a tu perro como a un hijo y sufres ante su sufrimiento y problemas y llega alguien y te explica todo esto, te dan hasta ganas de llorar de la emoción, crees en las segundas oportunidades y ves la vida maravillosa, de verdad, duermes tranquilx. 
Lo siguiente es, ante tanta felicidad y magia, preguntarle que como lo consigue, qué métodos utiliza… Pero este señor nunca explica los métodos que usa para rehabilitar a los perros. Te dice que por supuesto son positivos y que es complicado de explicar por teléfono. Pero no sabe ni quien es “Turid Rugaas”, la madre de la educación en positivo y la que propaga la importancia de entender el lenguaje canino. 
Sin dudarlo empezamos a ahorrar el dineral que nos pedía (1200 euros) para conseguir nuestro propósito pero, fijando a la vez, ya la fecha en la que nuestros perros llegarían al centro, porque según él había mucha demanda y podíamos perder la plaza y atrasar el tratamiento.
Viajamos desde Cádiz  hasta Burgos en coche con nuestros perros y al llegar allí nos atendió este señor. La entrada fue un horror. Bajamos de nuestro coche, lo saludamos y directamente sacamos a uno de nuestros perros y después al otro. En la puerta del centro venían todos los perros que viven allí, una camada de schnauzers que según él utiliza para rehabilitar a los que llegan allí con problemas.  Al nuestro, “el conflictivo”, le colocó un bozal muy apretado y ante su nerviosismo le dio un golpe con la palma de la mano en la cabeza. En ese momento ya nos quedamos sin aire, pero él nos tranquilizaba diciendo que estos casos tan extremos de agresividad no se podían solucionar dando premios con salsichas, palabras y gestos bonitos, que esto era un caso muy serio en el que se ponía en juego la vida de personas y animales. 
Nos hizo firmar un contrato y acto seguido nos dijo, poniendo la mano en posición de pedir “ahora el dinero”. Recogió a los perros y los metió en una jaula a cada uno en su furgoneta, prometiéndonos que en un mes máximo los dos perros convivirían sin problemas y tampoco habría impedimentos a la hora de juntarlos con otros perros desconocidos. En este mes también aprenderían lo que sería un adiestramiento básico. 
Volvimos  a casa sin ellos y durante ese mes Sergio nos mandaba videos en los que nos demostraba como convivían los dos perros en su centro al aire libre, nunca dentro de una casa. Sobretodo al principio del mes recibíamos mucho material puesto que estábamos muy encima y un poco preocupados, pero a medida que transcurrían los días cada vez teníamos menos noticias de ellos. Hasta que un día vía whatssap nos dijo que como había habido tantos días festivos de por medio no había podido trabajar bien con nuestros perros y que necesitaba medio mes de más para tratarlos. La última semana antes de ir a recogerlos, nos dijo vía telefónica que el problema de agresividad de nuestro perro era intratable, era algo genético que podía controlarse pero no solucionarse al 100%.
Reservamos dos noches de camping en un pueblo cercano al centro puesto que cuando fuimos a recogerlos tendríamos dos días de clases para continuar con el adiestramiento que habían recibido ese mes y medio. Cuando llegamos el panorama era el siguiente: nuestro perro, el que tenía el problema de agresividad, había perdido aproximadamente 8 kilos, tenía el cuerpo y la cara llena de marcas, de mordidas de otros perros y muchas heridas en las patas. Era un esqueleto andante que llevaba puesto UN COLLAR ELECTRICO!!! Nuestro otro perro tenía un aspecto totalmente normal, sin heridas y con su estado de ánimo habitual, pero también llevaba puesto otro collar eléctrico, según nos dijo “a este ni lo he tenido que mirar porque no da problemas”.  Así pues, todo lo que durante ese mes y medio habían “aprendido”, había sido mediante el uso del collar. Un collar que cuesta cada uno 110 euros (con descuento por ser dos)y que nosotros tuvimos que pagar sin antes habernos consultado si lo queríamos y si queríamos que lo usara con nuestros perros. 
Se centró básicamente en el perro con el problema de “agresividad”: nos contó que cada vez que había intentado morder a algún otro perro lo castigaba tres días sin comer, y en todo momento nos dejaba claro que era un auténtico asesino al que había que cohibir y anular por completo. En el momento de estar allí dos de sus perros se pelearon, y al que inició la pelea le dio una paliza y lo estranguló durante unos minutos hasta que el animal no podía más y se levantó por su propio pie. Ante nuestro horror nos dijo que las zonas donde le había dado los golpes eran sitios seguros en los cuales el animal no podía sufrir ninguna consecuencia grave.
Las clases consistieron en explicar cómo funcionaba el collar, cuando utilizarlo, un paseo por el pueblo y en sentarnos en una terraza junto a nuestros perros tumbados. Y cualquier duda que tuviéramos la podríamos resolver vía telefónica sin problemas. 
Y nos fuimos a casa. Con sentimientos contradictorios. Por una parte felices de reunirnos con nuestros perros y comprobar que convivían entre ellos sin problemas. Pero por otra con una tristeza e incertidumbre interior muy grande por no conocer, pero sí imaginar, todo lo que había podido suceder en esos días allí con nuestros perros. No obstante, intentamos ser positivos y seguir con las instrucciones verbales del adiestrador que nunca funcionaron. No funcionaron porque no seguimos sus indicaciones, éramos incapaces de emplear el collar eléctrico tal y como él nos recomendaba. En alguna ocasión lo llamamos por teléfono ante la desesperación de no ver ningún cambio positivo (nuestro perro con más problemas seguía intentando atacar a los demás perros desconocidos), y él siempre nos decía lo mismo, que no exigíamos lo suficiente y que la culpa era de que no se usaba bien el collar.
Ha pasado un año y medio. Nuestros perros conviven como hermanos, pero el problema de la “agresividad” ante perros desconocidos de uno de ellos persiste. 
Afortunadamente y a raíz de estos problemas hemos estudiado cursos de educación canina por nuestra cuenta y hemos acudido a otros profesionales y entre todos hemos determinado que el problema de nuestro perro es el miedo, la inseguridad, el no entender el lenguaje canino y que todo eso, con paciencia, dedicación, amor  y un no querer parar de aprender, se soluciona. 
Los collares eléctricos están en la basura, es más, no deberían ni existir porque no enseñan ni solucionan nada, solamente hacen daño y crean traumas.  Y ahora estamos aquí porque no queremos que nadie más cometa nuestro mismo error, el de creer en soluciones mágicas.
No existen perros agresivos, sino perros incomprendidos. 
Por favor, no lleves a tu perro a este centro, de verdad existen alternativas. 

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15 de febrero de 2018 a las 20:15
En respuesta a

Buenas!
Me gustaria dejar una opinion sobre el centro canino y residencia el Roblezal, en medina del pomar (Burgos). Quiero dejar mi opinión y experiencia para que otras personas no comentan mí mismo error, no hay mucha información ni opiniones sobre este lugar y su forma de tratar a los perros. Las pocas opiniones que hay son como muy positivas, que es maravilloso y fantástico, difiero mucho de ellas, inlcuso creo que pueden llegar a ser falsas.
Mi experiencia, lleve a mi perro cegada de que nadie me daba una solución a que de repente me empezara a atacar, los veterinarios solo me decían que era por la testosterona, pero eso no fue cierto, capado o sin capar, el animal actuaba igual. Asi que desesperada y buscando una solución encontré este lugar que me prometia que en un mes el animal no volvia a ser agresivo.
Lo lleve allí, y solo os puedo decir que nunca mas, firme un contrato en el cual ponía que si mataban a mi perro me daban un cachorro de la misma raza, que si mi perro mordia a otro yo pagaba el veterinario y que si a mi perro le mordían pues le atendería un veterinario. Tu pagas los 800€ aproximadamente al principio de todo, solo dejarlo en un terreno en Saturde, un lugar deshabitado y alejado, el adiestrador te dice que se lo llevara a casa y estará bien… eso nunca lo sabras. No te hablan de la técnica que utilizara y cuando vas a la semana siguiente a verle, te encuentras a tu perro con miedo, muy atemorizado y con un collar eléctrico, el “adiestrador” te comenta que solo le da impulsos (como lo de los gimnasios) que no duele, que solo se queja porque se asusta. El paseo de 1h por el pueblo, muy ameno y tu vas viendo que tu perro deja de ser agresivo, que camina a tu lado y que esta bien.  
Te van poniedo una venda y todo lo ves bien, que hay progresión, etc...  la realidad viene cuando te lo llevas a casa y el adiestrador te dice que tienes que comprar un collar eléctrico de 200€, y que tienes que accionarlo tu, que no lo has hecho nunca, tienes 20 min para aprender y 45min para preguntarle dudas…y que tiene que llevar el collar minimo 6 meses. Osea se queda un mes allí y despues tu tienes que hacerle un entrenamiento con collar eléctrico otros 6 meses…
Te lo llevas a casa, haces todo lo que te dice… y resulta que el perro lo único que hace es callarse y obececerte porque tiene puesto el collar, pero ojo cuando se lo quites, volveras a tener la misma fiera que tenias, osea el problema no se ha resuelto.
Hay en algunos perros y según como se use esta técnica que funciona, pero en otros hace un efecto rebote que todavía es peor. Esto no te lo avisa, no hay información ni tampoco ninguna garantía. Esta persona el método no lo aplica correctamente, puesto que no le hace adaptación y lo lleva demasiado tiempo, un castigo alargado en tiempo, se convierte en algo a lo que temer y atacar.
Tambien decir que te lo vende como que no es dañino para el animal, yo difiero mucho de esa opinion al pobre animal le duele y mucho. Es una técnica llena de miedo y terror, es lo único que se le trasmite al perro, no respeto hacia el dueño, puesto que a ti no te enseña nada, a como tratarle, etc… solo a pulsar un botón.
Una relación humano-perro, no puede estar basada en un collar, en castigos eléctricos constantes y en desconfianza y miedo. Este señor solo enseña esto….y solo quiere los 800€ y ya esta. Puesto que cuando le llamas y le dices esto no funciona…solo te dice que aumentes los puntos del chispazo o que lo estaras haciendo mal o que allí iba genial el perro y no lo entiende… pues no era él, ¿el “experto”? Este señor solo vende humo, un humo muy caro.
Y mi perro volvio mas delgado, hambriento, y con marcas y heridas de mordiscos, desconfiado y a la larga mas agresivo. Aunque si que le hizo mucha ilusión volver a casa…
Porfavor no lleven sus mascotas al centro canino el roblezal, por mucha publicación de diarios y entrevistas diciendo que son los mejores… solo hay eso publicaciones de periodistas a los cuales ha engañado 20 minutos y que parece que es magia lo que hace… todo un fracaso.  

Hola, estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo hace dos años fui victima de ese centro roblezal. Solo maltrata animales y hace una falsa rehabilitación. Si le quitas el collar el perro sigue igual. El mio meses después volvio a ser como era. Es un autentico timador

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ISDIN Si-Nails

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